Comenzar cortando la berenjena en rodajas o trozos pequeños y ponerla en un cuenco con
sal para que “sude” y pierda el amargor, durante media hora. Mientras ir picando el resto de las hortalizas. La cebolla en tiras finas, los pimientos en trozos y el calabacín en rodajas y
después en cuartos, si estas son muy grandes.
En una cacerola de fondo grueso echar tres cucharadas de aceite y sofreír la cebolla
lentamente durante cinco minutos, hasta que esté blanda. Añadir los pimientos y tres dientes de ajo enteras, bajar un poco el fuego y dejar que las verduras se hagan durante otros siete
minutos. Salpimentar. Pasar a una bandeja y reservar.
Echar otras dos cucharadas de aceite y añadir la berenjena cocinándola durante seis o
siete minutos por cada lado si está cortada en rodajas. Cuando esté cocinada añadir a la bandeja con la cebolla y los pimientos. Volver a echar aceite en la cacerola y cocinar el calabacín
durante cinco minutos, retirar a la bandeja con el resto de vegetales.
En la cacerola echar el aceite que nos queda y sofreír los tomates pelados y cortados
en cubos sin las semillas, añadir las finas hierbas que teníamos reservadas así como los dientes de ajo que nos quedaban. Cocinarlos bien e ir aplastándolos con un cucharón hasta que queden
como una salsa. Añadir las hortalizas que teníamos reservadas y darles unas vueltas cuidadosamente con la salsa de tomate. Cocinar todo junto a fuego medio y tapado durante diez minutos,
cuando pase el tiempo destapar la cacerola y bajar el fuego dejándolo otros veinte minutos más.